Entró el mail del proveedor nueve y media de la noche. "Lista vigente desde mañana". Dos mil renglones. Mañana a las ocho abrís y el primero que entra te pregunta cuánto sale el hierro del 8.
Esta página es para resolver eso, con nosotros o sin nosotros. Primero está cómo se hace con lo que ya tenés —el Excel y paciencia— con los pasos de verdad y lo que sale mal en cada camino. Después, las tres cosas que conviene mirar antes de remarcar, que son las que te hacen perder plata en silencio.
Al final, en un rato corto, contamos cómo lo hacemos nosotros. Así decidís con todo a la vista.
Para actualizar la lista de precios de tu proveedor en Excel no toques la columna que te mandó: agregá una columna nueva al lado, escribí =C2*1,15 si vas a remarcar un 15% (por 1,30 si es 30%), arrastrala hasta el último renglón y después pegá el resultado como valores, para que los precios no se muevan más.
Antes de remarcar revisá tres cosas del papel: si el descuento del proveedor ya viene incluido en el precio, qué unidad trae cada renglón (bolsa, caja, metro, unidad) y si los precios son con IVA o sin IVA. Si se te pasa una, estás remarcando sobre un costo que no es el tuyo.
Y ojo con la cuenta: dos aumentos seguidos del 10% no dan 20%, dan 21% (100 pasa a 110, y 110 pasa a 121). Si no querés hacerlo a mano, en MaterialesYa Stock subís el archivo del proveedor, le ponés tu margen y ves el precio de venta de cada producto; se puede probar en materialesya.ar/probar sin crear cuenta.
Es la forma más a mano, y la que más tiempo te lleva. Abrís el papel o el PDF de un lado, el sistema del otro, y vas producto por producto. Una lista larga no se termina de una sentada con el mostrador abierto: queda de a pedacitos, entre cliente y cliente.
El problema no es sólo el tiempo. Es que después de un rato largo la cabeza se va: se te pasa un cero, cargás el precio del renglón de arriba, salteás una fila. Y los renglones que no llegaste a tocar siguen con el precio del mes pasado, pero vos ya no te acordás cuáles eran.
Si igual lo vas a hacer a mano, hacelo en este orden: primero los veinte productos que más vendés, después el resto. Así, si tenés que cortar, cortás por lo que menos te duele.
Esta forma está bien: aumentarle un porcentaje a toda la lista de una vez. El tema es cómo. Los pasos, en orden:
Esta es una cuenta que conviene hacer bien, porque mueve plata. Si el proveedor te aumentó 10% un mes y 10% el siguiente, no te aumentó 20%: te aumentó 21%. Cien pesos pasan a 110, y el 10% de 110 son 11, así que quedan 121. Con tres aumentos del 10% la diferencia ya es 33,1% y no 30%.
Al revés también falla. Si remarcaste de más y querés volver al precio anterior, no le saques el mismo porcentaje que le pusiste: a un precio que subiste 10% hay que dividirlo por 1,10, no restarle 10%. Si a 121 le restás 10% te quedan 108,90 y nunca vuelve a 110.
La regla corta para varios aumentos seguidos: se multiplican, no se suman. Dos del 10% es por 1,10 y por 1,10, o sea por 1,21.
Y hay tres cosas más que arruinan una planilla aunque la cuenta esté bien:
Es una idea razonable, pero depende de que el proveedor pueda hacerlo, y casi siempre no puede. Lo pedís por teléfono, te dicen que sí, y al mes siguiente llega lo mismo de siempre: el PDF de cuatro hojas con el logo arriba, el Excel armado para imprimir —con celdas unidas, el encabezado repetido cada treinta renglones y la línea de "precios más IVA" al pie— o directamente la foto de la hoja.
No es mala voluntad. Del otro lado armaron una lista sola para todos sus clientes y no la van a rearmar para cada uno. Si tenés varios proveedores, tenés varios formatos distintos, y cualquiera de ellos puede cambiarlo sin avisar.
Lo que sí conviene pedirle, porque es corto y te lo contestan: si los precios son con IVA o sin IVA, qué bonificación te corresponde a vos, y si la columna de precio ya la trae aplicada. Eso te lo contesta el vendedor en un mensaje y te evita el error de la sección que sigue.
Lo de arriba es cómo mover los números. Esto es sobre qué número los movés. Si fallás acá, la planilla queda perfecta y el error no aparece hasta que cerrás el mes.
1) ¿El descuento ya viene incluido en el precio del papel?
Mirá el encabezado de la columna. No es lo mismo "precio de lista" que "precio con descuento" o "neto". Si la columna ya trae tu bonificación aplicada, tu costo es ese número y nada más. Si le volvés a sacar el 30% porque ese es tu descuento, vas a creer que te costó menos de lo que te costó, le vas a poner el margen arriba de un costo que no existe y podés terminar vendiendo abajo de lo que compraste, sin que nadie te avise.
Al revés duele parecido: si la columna es precio de lista y te olvidás de aplicar la bonificación, salís con un precio más alto que el que podrías dar y el cliente pregunta en otro lado.
Para sacarte la duda, agarrá una factura de ese proveedor, buscá un producto que esté en la lista y compará el número de la factura con el número del papel. Si coinciden, el descuento ya estaba incluido.
2) ¿Qué unidad trae cada renglón?
El precio no dice nada sin la unidad. En el mismo archivo conviven el tornillo que viene por caja de cien, el cable que viene por metro pero se vende en rollo, la membrana por rollo, la pintura por balde y la bolsa de cemento.
Si remarcás el precio de la caja y lo cobrás por unidad, regalaste la caja. Si remarcás el precio del metro y lo cobrás como si fuera el rollo, le estás cobrando de más y lo va a notar. Y es un error que no se ve mirando los precios: la columna de precios está bien, el problema está en el renglón de al lado.
Buscá la columna de unidad o de envase antes de remarcar; a veces viene escrita como UN, EMB, ML o x100. Si no está en el archivo, preguntá por los diez o quince productos que más vendés. Esos son los que te mueven la caja.
3) ¿El precio es con IVA o sin IVA?
Muchas listas de proveedores vienen sin IVA, con el aviso en letra chica al pie. Casi todos los precios del mostrador se hablan con IVA. Entre un lado y el otro está el IVA, y esa diferencia pesa en el precio final.
Si tomás un precio sin IVA como si fuera con IVA, tu costo queda 21% más bajo que el real, y ese error se repite en todo lo que vendas de ese proveedor hasta que alguien lo note.
Dos avisos más. Hay archivos donde una hoja está con IVA y otra sin IVA, así que miralo por hoja. Y hay rubros donde el IVA no es del 21%; eso lo confirma tu contador, no el archivo.
La regla simple: decidí de qué lado trabajás —todo sin IVA o todo con IVA— y que las dos puntas de la cuenta estén del mismo lado.
Todo lo de arriba lo podés hacer con el Excel que ya tenés. MaterialesYa Stock hace lo mismo sin tipear y sin fórmulas:
Una vez que los productos están adentro, en la misma cuenta tenés stock, pedidos a proveedores, remitos y clientes con cuenta corriente. Los presupuestos se arman con esos productos, salen en PDF con cuatro diseños para elegir y se mandan por WhatsApp o por mail. También hay facturación con ARCA (antes AFIP), Factura C de monotributo, funcionando, y cobro con Mercado Pago.
Si hoy tenés los datos en otro sistema, se pueden traer: antes de guardar nada te muestra las columnas sobre tus propios datos para que confirmes cuál es cuál.
Y lo que cargues lo bajás de tu cuenta cuando quieras: productos, presupuestos, proveedores, clientes, pedidos y remitos. Es tu información y te la tenés que poder llevar.
Para probarlo con tu lista no hace falta crear cuenta: en materialesya.ar/probar subís el archivo de tu proveedor y ves los precios de venta. Si después querés usarlo de verdad, hay hasta 30 días de prueba y no se pide tarjeta.
Con una columna nueva y una multiplicación. En la celda libre al lado del primer precio escribí =C2*1,15 para un 15% (cambiá C2 por la celda donde está el primer precio, y 1,15 por 1,30 si es 30%). Arrastrá la fórmula hasta el último renglón, revisá que no se haya cortado en una fila vacía, y después copiá la columna y pegala como valores, así los precios quedan fijos. Nunca escribas encima de la columna que te mandó el proveedor: guardá una copia del archivo original con la fecha en el nombre.
No, quedó 21%. Cien pesos pasan a 110 y 110 pasa a 121. Para varios aumentos seguidos se multiplica, no se suma: dos del 10% es por 1,21. Y si querés volver atrás un aumento del 10%, dividí por 1,10; restarle 10% no te devuelve al precio anterior.
Sí, lee archivos de Excel y de PDF. Como cada proveedor arma la lista a su manera, la forma honesta de saber si la tuya sale bien es probarla: entrá a materialesya.ar/probar, subí ese archivo —el de verdad, con los renglones raros y todo— y mirá lo que sale. No hay que crear cuenta.
No. Se vuelve a leer el archivo nuevo del proveedor y los precios se actualizan sobre lo que ya tenías. Con tu margen puesto, el precio de venta se recalcula solo.
Hoy no. Lo que emite es Factura C, la de monotributo. Si facturás A o B, esta parte no te va a resolver nada y preferimos decírtelo antes de que pierdas la tarde probando.
No se instala nada: se abre en el navegador, igual que el correo. Y el proveedor no participa ni se entera: vos trabajás con el archivo que ya te manda.
Si llegaste hasta acá, ya tenés con qué arreglar la lista de este mes a mano, aunque nunca uses MaterialesYa. Y si querés ver qué pasa con tu archivo, entrá a materialesya.ar/probar, subí la lista que te mandó tu proveedor y mirá los precios de venta que salen. No hay que crear cuenta ni dejar la tarjeta. Si sale bien, seguís; si no sale bien, te quedás con tu planilla y no cambió nada.
Probar con mi lista →